jueves, 19 de abril de 2012

El diagnóstico y la terapéutica

"El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo."

 
Eduardo Galeano



Nada más certero para explicar como estoy...

Decidimos de común acuerdo y por prudencia más que por necesidad, vernos en lapsos cortos de tiempo, con espacios amplios entre cita y cita.

Tanta química en mi cerebro y yo que la aborresco profundamente!

Pero sus abrazos, dios! sus besos, sus piernas entrelazadas con las mías... El sabor de su piel, dios! la locura, sus pechos abundantes y perfectos, capaces de saciar la sed mil veces....

y su espalda, por favor, como puede gustarme tanto?


Escucharla me resulta tan preciso como respirar, solo verla sonreir puede apaciguar cuanta duda o pena me invada... Que expuesto que estoy.

Hasta donde me animaré, será esta vez?


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